"Mamá, ¿qué es un Zombie?... Los Zombies son... flores amarillas" Canino (2009)
Ya llevo un rato metido en este armario contemplando el horror. Bueno, no es tanto horror, en realidad el cabrón se está comiendo a mi esposa, y la verdad es que, salvo el momento en el que ha degustado su hipotálamo y ha vaciado sus cuencas oculares, en general me ha divertido. Ya estaba harto de esa foca quejumbrosa. Maldita sea... Por su culpa casi nos matan, y ahí está ahora, siendo el pienso compuesto de un jodido zombie. Y yo me alegro. Se lo merecía por zorra. Siempre supe que Eulogio no era hijo mío.
Y aquí estoy, esperando a que ese malnacido termine con lo que queda. Solo espero que no vengan más, porque dada la envergadura de Maruja, lo mismo se presenta aquí una tropa de veinte y me aguan la fiesta, y no es que me apetezca mucho verles tomando una tapa de mi difunta mientras alguno me oye toser y huele el postre cerca.
Joder, desde que empezó esta puta plaga no hay manera de estar tranquilo. Maruja me daba el coñazo constantemente... "¡Ay! ¡Remigio! ¡Que se han comido a la Gertrudis, y el otro día el Obdulio andaba por ahí comiéndose a sus nietos" Coño, pues que le aproveche, eso no eran nietos, era una cuadrilla de criaturas infernales. Habría preferido tener que criar una camada de zombies antes de llevar a esos pequeños hijos de puta al parque. Pero ya ni la siesta podía uno dormir tranquilo.
Y esta mañana pues al ayuntamiento a arreglar los papeles del coche. Y de pronto un cabrón de esos que está infectado y no lo dice se ha acabado de transformar y se ha comido al funcionario, que por otro lado se merecía eso y más, y el funcionario ha mordido a la secretaria, y al final esto era una carnicería. Y la cabrona de Maruja, entre que el otro día Eulogio se transformó y se comió al perro de la vecina y que pesaba una tonelada, de gorda que estaba pues que no podía respirar y que vamos a escondernos ahí, en esa habitación que tengo ansiedad, y el asma... Cuando le han agarrado el pié y yo me he metido en el armario, y lo demás creo que ya lo saben ustedes.
La verdad es que por aquí es complicado que pasen estas cosas, de hecho, yo hasta me alegro de la infección. El gobierno empezó con las cuarentenas, el aislamiento de sectores... y claro, le tocó a nuestra ciudad... Aislados, sin poder salir, sin poder hacer nada, pendientes todo el rato de que algún bicho de estos te saltara encima y te liara la del pulpo. Bueno, que te puede atacar desde el panadero hasta tu nieta, y si no que le pregunten a Manuel. Bueno, ya no, que ahora es uno más...
No sé cuantos quedamos. Los muertos se levantan y los que andan por su pié se infectan. Yo, la verdad, ya llevo tiempo jubilado, y estoy un poco harto. Con la crisis la pensión no me da ni para pipas, aunque bueno, ahora que Maruja es mermelada de frambuesa tengo menos gastos, pero vaya, que lo de la plaga esta es un poco estresante. Ahora que sí que se me presenta un buen futuro, viudo, sin tener que alimentar al inútil de mi hijo, que encima no es mío, tengo que andar con cuidado de que no me muerdan.
En algún momento podré salir del armario. Y si encuentro un buen coche, me iré a la casa del pueblo, que allí seguro que no hay zombies de estos, y me quedaré en mi huerto, tan tranquilo. Y con suerte Félix andará por allí y podremos seguir con lo de siempre, la partida, el carajillo, los partidos... eso sí que es vida, y no estos bichos llenando la andorga a base de mis vecinos...
Imagen extraída de Taringa!





















