miércoles, 30 de diciembre de 2009

Somos Hechos Aislados...


Somos hechos aislados. Somos una casualidad. O eso pensaba Ramón según caminaba por la Gran Vía.
Volvía a casa sin nada a lo que echar de menos. Sin nada que tener que olvidar. Sin nada que hacer…
Y llevaba tiempo convencido de que la soledad era un hecho normal. Que era lo que merecemos. Lo que tan largamente buscamos. Lo que realmente nos da en qué pensar. Y no sabemos si se equivocó… Porque nunca pensamos en esa razón para existir, nunca pensamos en nada diferente…
Pero aquella noche la vio: Allí…
Plantada… Ni muy alta, ni muy baja, ni muy guapa, ni muy fea, ni delgada, ni gorda, ni agradable, ni nada…
Y Ramón se enamoró.
Se enamoró de aquel ser imperfecto, casi improcedente, no menos que innecesario.
Y se enamoró… Y la quería… La quería cerca, mirándole con aquellos ojos de agua de mar… y se enamoró de aquella mirada que siempre le decía algo, aún siendo líquido y mar.
Aún siendo lo que era… Lo que ambos habían visto desde un principio…

Pd: Foto de Joan Mateo, extraída del Blog Momentos Atrapados...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Cuento

¿Y si escribo un cuento?

En lo que crecen las plantas...

En lo que respiramos el aire...

En lo que contemplamos un mundo...

Porque es el protagonista.

Con Mayúsculas, porque es él, y no otro, el protagonista de este cuento. El cuento de la vida venida a menos. Del pulmón negro. Del bosque que pasó a llamarse parque. De todo lo que nos quitaron, y que  al final, nos pertencía con derecho propio. Porque éramos nosotros, pero también él, y nadie se dio cuenta...

Y aquel anciano que nos acogió y no dijo, quedaros, se arrepintió al final...

Porque su futuro, que era mío, se evaporó con una firma...

Y no era nuestra...

Escritura automática...

No sé que saldrá de aquí... quizá que me gustan las ciudades de noche. Quizá que me gusta que haga frío. Que me gusta el invierno. Que no te echo de menos. Que no necesito nada. O mejor... que no necesito nada mejor de lo que tengo, y que lo que he tenido, no es culpa mía... Y el presente es lo que queda...


Y yo no quiero nada más. Solo lo de siempre. Solo la costumbre de ser, de ver, de pensar. De intentar vivir...

Y de poder mirar atrás... Y sentir que en algún  momento seré otra cosa, pero ahora soy roca y no aire. Y antes fui volátil, y no busqué, y ahora busco, y encuentro. Y entiendo lo que me dices, pero no comprendo, porque no quiero,  porque te he perdido, porque ha sido de lejos, y a la vez de cerca, y a la vez no puedo.

Y porque este texto no tiene sentido, porque mi ser no tiene correo, porque no recibo, porque no te aplacas... Y no lo haces ante tí... y no lo haces  ante los demás...

Porque acentuamos demasiado, porque no tenemos un final feliz, porque no comeremos perdices, pero seremos lombrices.

Los dos, sin lugar a dudas, los dos... nos encontraremos al fin, en esta casualidad, y veremos atardecer, en naranja y rojo... y veremos la prosa hecha verso, el verso hecho prosa... y yo te amaré, y tú me querrás... y será para siempre...

Para siempre jamás...


PD. imágen proveniente del blog Momentos Atrapados. Fotografía de Michel Comte.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La Música es Cultura, La Música es Empleo...

Sí señor@s... eso rezaba la consigna de la concentración de artistas que al parecer se celebró el sábado en Madrid... ¿Motivo?, pués celebrar, supongo, la nueva actuación del Ministerio de Cultura, que más bien debería llamarse Ministerio de Mierdura... Vaya morro. Resulta que ahora la SGAE y las empresas proveedoras de internet podrán, sin pasar por un juzgado previamente, cerrar portales que a su entender atenten contra la propiedad intelectual... o bueno, contra la propiedad de los derechos de todo aquello que ellos denominan "cultura" y venden en bolsas de basura negras, para que no podamos ver lo que contienen, aunque podamos percibir el olor a mierda que nos embriaga...


Y sale en la foto el gilipollas de Loquillo, persona a la que por otro lado tenía un cierto respeto, aunque como veis,  le he perdido irremediablemente tras leer esa consigna tan "bonita" que le enmarcaba, y le dibujaba el pecho... aunque seguro que también se puso una pegatina en los cojones, para que le de gusto arrancársela... Cómo se puede ser tan miserable...

Ya es por todos conocido que la descarga en internet perjudica a los grandes vendedores... ya no me voy a meter en su calidad, porque hay cosas que me gustan y todo, y beneficia a los pequeños creadores y creativos... en cualquier disciplina, a mi entender... Que los mamones estos que poseen el poder mediático viven como dios, tienen sus ganancias a tuti-plen, sus bolos a una pasta (por muchos es conocido que en las galas benéficas ciertos "artistazos" cuyos nombres no voy a dar, se metían el orden de dos kilazos al bolsillo... y mierda para los "negritos") y que les sudan muchísimo los genitales de lo que les pase a los demás... las arcas llenas, y la farlopa, "pura"...

Y pensar que los músicos no tenemos ni convenio... Que los que se enrolan en el circuito comercial cuando menos, pués hacen sus bolos, y cobran su pasta, y eso me parece muy digno y de puta madre... Pero ahora bien, la música es cultura, eso no es discutible (cuál sí y cuál no, no es el tema a tratar...) pero ¿trabajo?. Perdona, Loquillo, pero en tu "pueblo", Barcelona, no hay más que tres putos tugurios en los que se cobre dignamente siendo músico "outside" del circuito comercial... ni con grupos de versiones, ni con producciones propias, ni con hostias... y Madrid, por un estilo... Pero qué poca vergüenza... Los mismos que os aseguran vuestros puñeteros "derechos intelectuales" nos quitan a los demás nuestro derecho a trabajar y vivir dignamente si no es currando en espectáculos, pachangas de medio pelo, o artistas como vosotros... y claro, más os toca del pastel. Hasta la música en directo tenéis acaparada.... Joder, qué fuerte me parece... Somos una profesión desprestigiada totalmente. No se nos considera nunca como parte de este engranaje... Estudiamos un huevo, dejamos una pasta en nuestra formación y nuestros instrumentos... y lo qué más da la SGAE son becas para ir a Boston, previa puesta de culo por parte del beneficiario... no vaya a ser que trabajemos dignamente... El día que la música sea "Empleo" espero poder verlo... y espero que vosotros, "artistazos" estéis comiendo la mierda que mereceis, porque ya ni compartir lo que es nuestro nos queréis permitir... y lo habéis conseguido... Requiescat In Pacem...

martes, 1 de diciembre de 2009

¿Por qué no?

No lo entiendo.


No lo entiendo y no me entra en la cabeza.

Llevo días esperando. Llevo días pensando en qué es lo que falla... Y a lo mejor no es cosa suya... A lo mejor no le llegó... A lo mejor últimamente no está muy pendiente... y yo llevo una semana entera  obsesionado con eso. Con eso que no acaba de pasar... y me estoy volviendo loco.

No la conozco. Ni ella a mí, pero vi su foto... y ya no pude pensar en otra cosa. En tenerla... tenerla en mi colección de fotos... en mi colección de amigos. Esas estampas detrás de las cuales presumo que hay gente, ya que escriben cosas sobre sus vidas, sus estados de ánimo, para que todos las podamos leer y comentar.

En realidad nunca se me dió muy bién la gente. Y ahora menos. Pero gracias a esta página puedo tener amigos, amigas, vida social. Claro, que tampoco salgo mucho de casa. Y el otro día la veo y le envío la petición. Y claro, tenemos amigos comunes... no tendría porque haber problema... Seguro que no lo hay, que simplemente últimamente no está atenta a su correo, o a la página...

Y ya han pasado muchos días, y no me agrega... ¿Por qué no me agrega? Yo agrego a todo el mundo. Tengo 589 amigos, y a todos les he dejado al menos un mensaje... y ellos a mí, y siempre que he querido agregar a alguien, me ha aceptado...

¿Por qué ella no? Y siguen pasando los días... y sigo sin tener noticias de ella... ¡¡y quiero tenerla!! Llevo un mes y medio mirando el mail cada veinte minutos, o cada quince, o cada diez, y nada pasa en mi carpeta de correo... y mi número de amigos sigue en 589... de hecho ella sería la 590. Y llevo tres semanas casi sin dormir... mirando el mail... y nunca llega la confirmación...

Y siguen pasando los meses. Llevo mucho tiempo sin mandar mensajes a mis demás amigos... pero, ¿qué más da, si ella no me agrega? Si ella no me agrega esto no tiene sentido. Nada de lo que hago lo tiene... de hecho han pasado ya seis meses desde que le mandé la solicitud, y estoy pensando en que si mañana no me ha agregado, me doy de baja... lo juro.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El Caganer

Manda huevos...

Cada año más pronto.

El año pasado ya acababa noviembre, al menos, pero, ¿este año? ni ha empezado el mes cómo quién dice. Y vale que la lotería la vendan en agosto... pero nosotros, que no tenemos ni sueldo.

¿Qué coño pinto yo aquí ahora? No hay nieve, no hay juguetes, por no haber no hay ni ambiente...la gente a su bola, sin pensar aún en regalos ni nada...  Y yo, que llevo como 10 meses metido en una caja blandita, con papeles de periódico y espumillones, y ayer me cogen, y ala, para fuera... y me plantan aquí.

Encima este año el río es una mierda. Papel de plata... habrase visto... hace años compraron una fuente, pero claro, se estropeó, y total por unos pavos menos, pues ala, a lo cutre...

¿¿Y qué me dicen del niño Jesús?? ¡¡Si es tres veces su madre!! Claro, el bueno se hizo añicos en manos de la nieta de la dueña de la tienda, así que compraron a ese monstrenco en la tienda de los "chinos". Para que destaque, dijeron. Claro que destaca. Qué cosa más fea, madre mía... y la María y el Pepe, ahí, mirándole como si fuera lo más bonito que han visto en su vida. Es desproporcionadamente grande, como un madelman... y feo... como un coche por debajo. Rubio y con rizos, y encima gordo.... ¡¡¡coño, que era hijo de un carpintero humilde!!! Pues él sólo se podría comer a la María, el San José, la Mula y el Buey... y algún querubín de esos que pegan con celo al portal...

Y no olvidar los Reyes... vaya cromo. Lo que no entiendo es como los niños aún no se dan cuenta de que son los padres con el primer vistazo de estos tres adefesios... pero cómo te van a regalar algo estos desgraciados... Melchor tiene un camello que parece un caniche a su lado... Gaspar anda ahí, porque como se perdió el camello, le pusieron un borriquillo, y Baltasar, debe ser racismo, se quedó sin bicho... Así que ahí están... yendo a adorar a esa bestia rubia, y ni incienso ni mirra ni hostias... que estamos en crisis...

Al menos desde hace unos años hay una pastorcilla en la orilla del río, que me molaba un poco. Es graciosa. Tiene un rebaño pequeño... es morena, proporcionada... Con su delantal, sus ojos bien pintados. Vamos una doncella para coger limpia y delgada y hacerla gorda y marrana... pero claro... yo nací en Barcelona, así que me toca estar cagando casi dos meses al año, lo que conlleva una postura cuando menos forzada, con la barretina puesta, la camiseta del Barça y la mierda debajo, y así no hay quién ligue, la verdad...

jueves, 5 de noviembre de 2009

Ave María... ¿Purísima?

Hay una cosa del dogma católico que me agrada (perdón por el catalanismo, pero últimamente es difícil no caer en él... ) que es esa extraña manía de agradecer, de sentirse agradecido con el mundo. Bueno, supongo que los católicos creyentes y practicantes se sienten agradecidos en algún momento hasta por el pecado original, que maldita la gracia del mismo, ¿no? condenadas ellas a parir con dolor, condenados ellos a ganarse el pan con el sudor de su frente... y encima les salió con ese retintín machista y machito... Pero es que si no, no habrían tenido qué agradecer... Es el cuerpo el que peca, y el alma a la que hay que salvar, y claramente, sin la violación del Paraíso, no habríamos tenido motivos para agradecer nada, ni para arrepentirnos de ninguna cosa...


Maldita sea... El tema es que me siento agradecido... Me siento agradecido desde mi pedestal, que no es más que eso, un pequeño montículo en mi mundo, desde el cual creo, de vez en cuando, contemplaros... a vosotros y a mí mismo, que uno es gilipollas, pero con límites... y mi Ego, ya nombrado por estos lares, tiene muy delimitado el corral, últimamente... Y voy al hecho: Me siento agradecido de conoceros. A Tod@s. Me hace feliz que estéis ahí, que unos me proporcioneis bienestar, otros no, pero al fin y al cabo, la mayoría me dais motivos para quereros... pese a que alguien por ahí delimite mis intenciones (y las suyas) de forma nada sutil, y que me deje incluso a punto de desistir en el empeño de conocer...

Sin más dilación os lo comunico: Sus quiero... Sus quiero y me quedo corto (copiado literalmente de Don Juan Tamayo, ilustre saxofonista y magnífico filósofo)... Gracias a todos por dejar la puerta abierta (unos más que otras)

Y del anuncio televisivo de la iglesia, que últimamente podemos disfrutar en todas las cadenas, ya hablaré en otra ocasión, que con las ganas me quedo... Besos para tod@s... y me ***o en D**s!!!!

PD.: La fuente de la foto está clarísima... es la primera que sale al poner en Google "Exorcista"...

viernes, 30 de octubre de 2009

Fuentes

Buenas!! Este Post es meramente informativo.

Dado que, tanto  "Moco" como "No-Moco", me han dicho que debo poner las fuentes de las cuales saco las imágenes con las que intento "decorar" mis torturantes ejercicios literarios, pués ahí van. Las primeras las saqué del Google. No recuerdo ni de dónde. La bola de discoteca, etc., aparecieron en el buscador de imágenes y las descargué. Pequé por no informarme, pero tampoco salieron de grandes páginas, la verdad.

Las últimas las he sacado de un blog fotográfico que me pasó Sandra (reconocer las fuentes desde su origen, qué carallo) que se llama Momentos Atrapados, y que tiene una colección de imágenes muy interesante (interesante, que no estresante) de diversos autores... Os dejo el link para quién quiera investigar. Besos para tod@s!!!

Momentos Atrapados

¿Dónde estás?


¿Dónde estás?
Hace ya tiempo que no me encuentro.
Pero, ¿dónde?
No lo sé,
Aún no me encontré
Y llevo tiendo buscando.
Creo que me he perdido.
Creo que ya no encuentro.
Busco entre las flores
Y no sé si es cierto.
No veo el motivo.
Ni la verdad.
Nada


"Todo es relativo"
Dijo alguien
A todas luces
Más inteligente que yo,
Que llevo tiempo con ellas apagadas.
Y espero que lo cierto
Sea eso.
Que los sabios
Saben.
Y que nosotros sabremos, sabios,
Algún día.


jueves, 29 de octubre de 2009

La Habitación Negra (segunda parte)

Me levanté un tanto espeso. No había escuchado el despertador y ya eran como las once de la mañana. Una oleada de mal humor me invadió mientras me levantaba. El color de las paredes de mi cuarto me calmó un poco, por extraño que pueda parecer.

La habitación olía de una forma extraña. El ambiente estaba enrarecido y muy cargado, algo extraño, ya que se acercaba noviembre y llevaba unos días haciendo más frío de lo habitual, aunque aún no había encendido la calefacción, y solía dormir con una temperatura muy agradable en la estancia.

Bajé a la cocina. Al verme en el espejo del recibidor me noté pálido y ojeroso. Había pasado una mala noche, nada más, y tenía que ponerme a escribir, ya había perdido unas horas de valor incalculable. Así que preparé café y me encerré en el estudio.

Entonces me di cuenta de que estaba, por primera vez, totalmente bloqueado. Mi cabeza no hacía más que volver una y otra vez a aquel susurro extraño que me había acompañado en el sueño durante la noche. Fui incapaz de escribir una sola linea. Mi humor empeoró, así que decidí salir a dar una vuelta por el pueblo hasta la hora de comer.

La calle estaba desierta. Era un martes, así que por lo general había movimiento en las casas, los tractores que volvían de trabajar el campo, algún pastor, las señoras del pueblo comprando o charlando animadamente en la plaza. Pero extrañamente la calle estaba totalmente desierta. La luz del sol se sentía rara, cómo si hubiera un eclipse, y había una extraña sensación de calor asfixiante en el ambiente. Lo atribuí a esos días cálidos que sorprenden a finales del otoño.

Decidí volver a casa, ya que todo estaba cerrado y en silencio. Supuse que sería fiesta en el pueblo, y sus habitantes habían decidido guardar el día para descansar. Encendí el aire acondicionado, preparé comida, y durante la tarde yací adormilado en el sofá del comedor mientras el televisor me escupía una programación absurda, y que además era imposible mejorar por mucho que cambiara de canal.

Llegó la noche y me sentía extenuado. La calle seguía muerta. Daba la impresión de que en todo el día nadie se había movido en el pueblo, así que por pereza, o por lo poco atractivo que pintaba el ambiente, aborté mi paseo vespetino y me quedé cenando en casa, con la intención de acostarme pronto y al día siguiente reanudar mi maravillosa y productiva rutina de trabajo.


Llevaría como una hora dormido cuando lo sentí.

Allí estaba de nuevo aquel murmullo incesante, grave y agudo a la vez, con aquella cadencia extraña. Entró en mi sueño y me condujo por algunos lugares un tanto extraños. Sitios en los que no había estado nunca, y que dudo existieran en ninguna parte, poblados por personas de tez pálida y ojos hundidos que miraban al vacío mientras permanecían erguidos y estáticos. Entonces me pareció verlo, y desperté sobresaltado.

Al abrir los ojos en la oscuridad percibí que el murmullo continuaba al mismo volumen que la noche anterior, o un poco más alto. Ahora era más inteligible. Y me parecía entender mi nombre entre las frases, aunque pronunciado en un lengua desconocida para mí, pero que extrañamente era capaz de traducir sin problema. El mumullo me anunciaba la llegada. Venían a buscarme...

Sentí que un desasosiego crecía en mi interior. ¿Cómo era posible entender una lengua que nunca había escuchado? ¿Por qué me llamaba por mi nombre? ¿Por qué la escuchaba en mi forzada vigilia?

Y entonces lo vi. Dos puntos de luz al fondo de la habitación. Parecían dos ojos a la altura de dónde se podría intuir la cabeza de una persona alta y corpulenta. Y me contemplaban con malicia.

Me quedé petrificado, mientras inentaba reaccionar. El calor en la habitación era insoportable, y me parecía improbable que alguien hubiera entrado en la casa. El murmullo se inensificaba, y mi terror crecía proporcionalmente, a medida que iba escuchando aquella llamada...

Reaccioné y encendí la luz. Los ojos desaparecieron... Allí no había nadie. El murmullo había cesado. Intenté levantarme, pero caí rendido. Dormí sin soñar durante muchas horas, y cuando desperté era casi la hora de comer.

La Habitación Negra (primera parte)

Hace ya tiempo que compré la casa. Era un viejo caserón en un pueblo de Castilla, bastante yermo y poco habitado. Las reformas me llevaron algún tiempo, ya que estaba en bastante mal estado cuando la adquirí. Un viejo conocido, arquitecto de profesión, planificó la reforma por un precio asequible, y lo demás lo dejé en manos de un aparejador que vivía en el pueblo.



Mi objetivo estaba claro: abandonar Madrid para poder dedicar mi excedencia a mi verdadera pasión, escribir. Lo tenía todo planeado, la trama, el argumento, los personajes. Sólo necesitaba aquel año para escribirla. Y ya tenía editor. Era perfecto. El Ministerio no me puso objeciones para concederme el año sabático, la casa estaría terminada el mes anterior de mi cese temporal, y yo tenía la motivación necesaria para emprender aquella "aventura".

Me divorcié hace ya cuatro años, así que no era problema retirarme doce meses a aquel villorrio perdido en la meseta. El pueblo tenía todo lo necesario, un bar, un colmado, un carnicero y un pescadero que visitaban el mismo con regularidad, y cuando menos con calidad.

Era tal cual lo había planeado, con la salvedad de que la reforma no me acababa de convencer. Le faltaba algo. La obra había sufrido algún retraso, pero ya contaba con ello. El plano que mi viejo amigo había diseñado era cómodo y práctico. La casa era amplia, y el corral agradable en verano y resguardado en invierno. Me procuré todas la comodidades posibles: calefacción, caldera de agua caliente, aire acondicionado, un equipo de música de calidad, una televisión, un aparato de dvd, línea ADSL, un ordenador moderno y ágil. Todo era perfecto... Todo menos el dormitorio. La cama era grande, de matrimonio, orientada al norte, el baño estaba a mano, tenía una ventana grande que le proveía abundante luz durante el día. No había pegas aparentes, salvo el color...

Y dado que la novela iba a tratar sobre un asesinato, yo necesitaba un ambiente propicio a lo lúgubre.

Así que decidí pintarla de negro.

El pintor se extrañó bastante. No era una petición muy común y menos por aquella zona, pero accedió a mi deseo y pintó las paredes de negro azabache, sin brillo, totalmente mate. Daba la impresión de ser un cuarto axfisiante, antes amplio y luminoso. La oscuridad de la pared devoraba de forma eficaz la luz que podía prenetrar en el cuarto, incluso la artificial era consumida sin ningún problema. Pero me encantaba. No cabía duda de que afectaría de forma directa a mi estado de ánimo.

El estudio lo emplacé al otro lado del viejo caserón. Era también luminoso y amplio. Al contrario que mi dormitorio lo pinté de un casi imperceptible verde pastel. Hice pintar el marco de la ventana de azul claro, instalé el equipo de música, el ordenador y una terminal telefónica, para poder coger el teléfono sin necesidad de abandonar mi área de trabajo. Así que ya estaba todo listo para comenzar el trabajo.

El día después de comenzar mi excedencia me trasladé a la casa. Era bastante raro estar allí, pero la casa era acogedora y la gente del pueblo era amable, aunque reservada, así que no me costó adaptarme a mi nuevo ambiente.

Mis horarios eran bastante rigurosos. Me levantaba temprano, cómo a las siete de la mañana, desayunaba abundantemente, y escribía hasta las dos de la tarde. Después comía, descansaba un rato, y proseguía con mi labor durante toda la tarde, hasta última hora, cuando salía hasta el bar a dar un paseo y confraternizar con los habitantes del pueblo. Después un par de cervezas volvía contemplando el anochecer en el horizonte que me marcaban los tejados del pueblo.

Era productivo, y satisfactorio. Las ideas fluían a buen ritmo, y dado que todo estaba bien atado, mi productividad era bastante alta. Me encontraba satisfecho con mi trabajo, realizado, y bastante feliz...

Hasta que empezó a suceder.

Llevaría un mes en la casa, cuando, una noche mientras dormía, escuché aquella voz. La oí entre sueños, casi imperceptible al principio. Era un susurro extraño, no podría precisar exactamente a qué me recordaba, porque parecía cercano, pero tenía la sensación de no haber escuchado nada igual en mi vida. Me desperté sobresaltado cuando el volumen me hizo salir de mi letargo y me puso alerta.

Podía oirlo con total claridad. Muy cercano... No veía nada, y menos con la pintura negra que hacía que la oscuridad se reforzara hasta límites insospechados. Encendí la lámpara y miré a mi alrededor. No había nada, ni nadie, pero yo escuchaba aquella especie de voz, si se podía llamar a aquel sonido "voz".

Decidí levantarme y bajar a la cocina a beber agua, pero conforme bajaba las escaleras me di cuenta de que la voz seguía sonando igual de cerca que en mi cuarto.

Hay que aclarar que lo llamo voz porque parecía hablar en alguna lengua que no comprendía. No era un sonido continuado. Había una suave cadencia, pausas, inflexiones, que lo hacían semjearse a algún idioma extraño, incomprensible para mí.

Debo confesar ahora que no sentí miedo. Era simple extañeza. Quizá mi soledad premeditada, el color de la habitación, o simplemente mi inmersión total en mi novela, me estaban jugando una mala pasada... Así que volví a la cama y continué durmiendo plácidamente, eso sí, arrullado por aquel sonido incesante...

lunes, 26 de octubre de 2009

Lunes... again

Sinceramente, hoy no estoy de buen rollo... Empecé el día bien, más o menos, incluso hice unas piscinas. Luego me fui a comer con un colega, y bien, hasta ahí todo bien. Luego me puse a estudiar. Ya yendo para casa noté algo raro... no sólo que el cielo estuviera tupido de nubes con aspecto amenazante... Y bueno, estaba yo estudiando cuando sonó el teléfono.


Empezaré la historia por si acaso. Hace un tiempo me hablaron de una "audición" (Casting, para los que no son de la profesión, pero en mi caso no es tal cosa, es solo audición) para un grupo que estaba buscando músicos. Bien, me puse manos a la obra y contacté con la gente de la banda. No pintaba mal. Disco ya grabado, proyecto de tocar en directo. La música no estaba mal, era hasta cañera a ratos, un poco demasiado indie para mi, pero audible. Total que me curré los temas, aprendiéndomelos de memoria, para llevar la cosa fresca y sonando. Y ayer hice la "audición"... y creo que la hice bien. No me considero un portento guitarrísticamente hablando, pero tampoco se me da mal, y llevo unos añitos trabajando en la música, luego alguna habilidad tendré...

Pues resulta que me han llamado y me han dicho que no, que se quedan con otro, que ya le conocían, y que he quedado finalista, entre el otro y yo, pero como ya le conocían, habían tocado con él... y yo me pregunto, ¿para qué coño una "audición" si al final vas a coger a tu colega? La verdad, me jode haberme trabajado unos temas que me interesaban lo mismo que me podría interesar el repertorio de la lista de los 40 principales. Ese es el primer punto. Luego me jode que lo hice bien, o eso creo yo. Y luego me jode más que creo que voy sobrado para defender un repertorio de esas características, y por alguna razón, no me han elegido.

Le quito hierro al asunto pensando que, friamente, es algo que no está hecho, que no iba a ser trabajo inmediato, etc... Pero mi ego está herido, y pienso que la música es preciosa, pero el oficio en si es una puta mierda, que apesta por todas partes. Los que curran tienden a tratar a los que no con condescendencia y falsa camaradería, que se destapa por todos lados a la mínima de cambio, los que estamos en "igualdad" de condiciones estamos más perdidos que otro poco, las "familias" se cierran en banda, y todo queda en casa. Y yo estudiando como una bestia todos los días, para que en una banda de mierda me rechacen por otro que es de la "familia". Mosquea, la verdad, y no me hace pensar en positivo. A parte de las condiciones laborales a las que estamos expuestos, totalmente tercermundistas, ya que no tenemos ni derecho a cotizar en la mayoría de los casos, pero de sindicalismos hablaremos otro día...

De hecho no sé si será una racha o qué coño me está pasando. A lo mejor me equivoco, y no soy todo lo bueno que pienso que soy, aunque soy consciente de mis carencias. Lo mismo es que estoy en mala racha en general, ya que las mujeres tampoco son mi fuerte últimamente. Quizá es que mi ego espera más y no lo que tengo. No sé si será una racha, pero me doy cuenta de que estoy jodido. He llegado a pensar "esotéricamente" en que si algo no te sale es porque no está destinado a ser tuyo... no sé si creérmelo mucho...

Solo sé que hoy se me ha cambiado el humor, y que pienso que merezco una oportunidad mejor que esta... y que mi ánimo ahora está cayendo en picado, y no sé como remediarlo...

Gracias por vuestra atención... nos vemos con otro humor...

No llegó...

No llegó a su destino.

Nunca más le vieron.

Se perdió en el camino, porque de pronto, recordó que donde iba, era donde no quería estar. Que su viaje no le haría feliz. Que su bienestar era otra cosa.

Y dibujó otro camino. Un camino que se bifurcaba mil veces, y llegaba en cada desvío a un lugar diferente, donde no sabía lo que iba a pasar, ni con quién se iba a encontrar. A fin de cuentas, lo demás ya lo conocía muy bien.

Así que tomó otro sendero y desapareció en él.

Los que le esperaban, y los que se habían despedido de él, pensaron que había desaparecido en un asalto, en una reyerta o que unos ladrones le habrían asesinado, o algo peor. Y se apiadaron de él. Pobre caminante, que nunca llegó junto a ellos, donde habría sido tan feliz, que nunca había encontrado su destino.

Pero se equivocaron. Fue muy feliz, descubriendo caminos y gentes que nunca había conocido, y llegó a muchos destinos, y nunca olvidó a quienes había dejado atrás... pero si que olvidó a los que debía conocer y no había conocido nunca...

sábado, 24 de octubre de 2009

Saturday Night Fever

Un buen amigo mío, cantante, letrista y compositor, me dijo una vez que para escribir sus temas lo primero que intentaba era pensar el título. Una vez que tenía el título, ya tenía todo mucho más claro, y fluía... coño, que si fluía. Recuerdo una canción que empezamos a componer juntos.  Casi me provoca un ataque de envidia de los de ir a urgencias. No por nada, si no porque me di cuenta de que la letra era impresionante (estábamos ambos en un estado emocional parecido) y le fluía sobre la marcha, mientras tocábamos. Iba cantando versos que te ponían la piel de gallina, y los iba escribiendo... Una facultad encomiable, a la par que productiva y fructífera: Van a presentar su primer disco en cosa de un mes.


Y he puesto en práctica la misma técnica para este post, a ver si el título, referencia cinematográfica inenudible, llena de horterez y diversión discotequera, me hace escribir algo cuando menos coherente, que ya es mucho decir, porque lo único que me brilla a mí es la calva, y llevo cuatro días sin afeitarme...

Así que presento mi reflexión de hoy, que va de eso... Hoy es sábado. La calle fluye de personal dispuesto a divertirse, bailar, beber, intoxicarse de diversas formas... Y aquí estoy yo, escribiendo sandeces, escuchando Jazz moderno, y bebiéndome una botella de agua de las de litro y medio... Y todo porque iba a tomar unas cervezas por ahí, pero no he encontrado con quién hacerlo, y me toca esperar a las 12 de la noche, hora a la que llegaré desganado, y probablemente deprimido... Tampoco es que me apetezca demasiado salir últimamente, pero bueno, hoy tenía ganas... Debo estar haciéndome mayor.

Hubo una época en la que mi leit motiv, el motor de mi existencia, era la noche. La juerga descontrolada... y venga, y otra, y claro, vivía de noche, y todo era diferente. Pero últimamente me he fijado en que la vida diurna puede ser incluso más gratificante... y no causa tantos remordimientos. Y creo que esa es una de las causas por las cuales he reducido mis salidas y consumos hasta hacerlos casi desaparecer (no me quitéis un par de birrillas el fin de semana, que me muero). Mis últimas resacas, y viene de lejos, cómo desde Junio, o antes, consistían, y cuando vuelven a aparecer siguen cosnsistiendo, en el consabido malestar acompañado de sentimientos de culpa, asco y autoinmolación... Sensaciones cómo la de que había decepcionado a la gente con la que había pasado la noche, que había dicho cosas fuera de lugar (eso me pasa aún cuando no he bebido, pero pedo sabe peor), que había caido mal a todo el mundo, y que no recordaba casi nada de determinados momentos de la juerga... Y bueno, un par de llamadas me hacían ver que no había pasado nada, que todo bien, Karlos, no te ralles, pero la sensación persistía...

Y alguna vez he estado cerca de hacer daño a gente a la que quiero... verbalmente, no me malinterpretéis... Y decidí pornerle freno a esto. Estudio más, voy al gimnasio, duermo muy bien, y estoy casi feliz conmigo mismo... Pero quedarme en casa hoy... aunque sea hasta las 12... coño, que cambian la hora... Una hora más de noche... Y yo aquí...

Debería echarme una buena novia... bueno, una novia... lo de buena le dejaré en el aire, por si hay suerte. Así tendría con quién salir noches como la de hoy... Pero resulta que estoy apático respecto a las féminas... no me convence lo que veo, y las que me convencen, por una razón u otra son intocables... así que seguiré con mi indiferencia, a ver si en algún momento de mi nueva y diurna vida me encuentro con alguna muchacha que me deje hacerla feliz, y de paso me haga feliz a mi...

Con esto y un bizcocho...

jueves, 22 de octubre de 2009

Poema

VIAJAR

No he pensado en volver,

Ni en mirar atrás.

He escuchado un camino.

He visto un lamento

Y me ha traído hasta aquí,

Sollozando mi nombre...

Y a duras penas lo entendía

Aún así lo seguí,

Fui tras él.

Llegué a un desierto

Con un océano en medio.

Y de pronto,

Bebí los cuatro vientos

En una copa de aire.

Y decidí quedarme.



lunes, 19 de octubre de 2009

Lunes...

A las buenas a todos:

Bueno, veo que hay gente que ha ido leyendo lo que he colgado aquí, el blog de mis entretelas. Que algun@s me han felicitado por mi iniciativa, otr@s se han congratulado, otr@s optan por guardar silencio... supongo que algun@s no lo habrán ni mirado, y también sé que algun@s piensan que estoy mal, ya sea en general, o de la azotea... lo que sería lo mismo, porque no veas el cuerpazo que estoy echando en mi horas de gimnasio. Gracias a tod@s por haber accedido al reto de sumergiros en mi lado oscuro (¿os puedo tratar de tú?, doy por hecho que si...). No es más que eso, y no me gustaría que se interpretara de otra manera...

Por cierto, hoy, Lunes, he hecho unos recados que tenía pendientes... y he tenido una reflexión, que os voy a contar ahora mismo, mientras me tomo una copita de un vino que ha traido Ferrán, mi compi de piso y antiguo compañero de trabajo, aparte de ilustre compositor y dramaturgo, y escucho una banda que descubrí ayer por mi mismo, que ya me vale, ya que el disco es del año 91: La Eric Gales Band... un trío en el cual el bajista y el guitarrista tocan sus instrumentos a la zurda y encordados para diestro, y que desatan mi envidia menos sana... qué fuerte.

Ahí va la reflexión, que soy muy pesado y se me va la pinza de la hostia...

Empiezo por el principio... Esta mañana estaba yo en el gimnasio sudando alegremente... y sufriendo también, pero de la misma manera... y me he puesto a pensar "¿qué coño pinto yo aquí?" y os podeis preguntar por qué leches me pregunto eso después de un año apuntado al mismo centro, yendo todos los días a machacarme el cuerpo... (exceptuando el fin de semana, periodo en el cual me dedico más a mi vida espiritual, o espirituosa, ya que tiendo a atiborrarme de licores... ).

Yo antes pensaba que el gimnasio era el sitio al que iban los tipos que, por una razón u otra, follaban más que yo, a perpetuar las razones por las que lo hacían... y yo pensé: "coño, por eso", pero no, porque follo lo mismo, o sea, nada, o menos, si cabe... y eso que antes no entrenaba ni nada y creo que se me daba un poquitinín mejor...  no lo de follar, me refiero a encontrar el con quién hacerlo con cierta frecuencia...


Luego he pensado que a lo mejor iba porque como he dejado de fumar, e intento beber menos, pues claro, las endorfinas, la vida cardiosaludable, mi espalda hecha trizas... y no, tampoco. Es cierto que engancha, pero el tabaco lo sustituyo con este tipo de cosas, el blog, el facebook, cosas que no me provocan desgaste y a las que puedo recurrir con asiduidad y de forma compulsiva... porque así soy yo...

Y la verdad es que al final he llegado a la conclusión de que voy porque, a parte de que me pueda gustar tener un cuerpo más sanote y preparado para la vida, allí puedo pensar. Pensar en mis cosas, ordenar el disco duro interno... escuchar nuevas músicas, como esto que escucho ahora mismo...

Os extrañará, pero mi gimnasio es raro. La gente va a su bola, los musculosos tienen un perfil bastante normalote, la música está baja, y las macizas básicamente salen por la tele... y yo no voy al gimnasio a ver la tele... luego me ayuda a centrarme, planear la tarde, las clases, esas cosas...

Y también me ha dado la idea de daros unas normas a aquell@s que me leais, o me sigais aquí...

1.- Comentad, alimentadme. Solo teneis que ir al recuadro en blanco debajo de cada texto y poner qué os parece... si no me gusta ya me encargaré de censurarlo, que para eso es mi blog, pero está abierto a todo el mundo, que para eso lo hice. Y si hay faltas de ortografía, letras que faltan, cuestiones gramaticales a tratar, pués lo discutimos y ya está... No hace falta que me llameis, con un comentario basta... y si teneis dudas de cómo hacerlo es muy fácil. Abrid el texto a comentar, y a continuación, justo debajo del mismo, hay un recuadro en blanco. Ahí poneis lo que querais, un insulto, una oración, lo que sea, y luego firmais con un desplegable que hay debajo del recuadro en blanco, que ahora contiene vuestro texto, y en el cual hay una opción que dice open id o anónimo, o alguna agencia de noticias... ahí vosotros mismos... y ya está, pulsais aceptar, y a continuación recibiré un mail notificándome vuestro comentarrio. Así lo leeré, y decidiré si vive o muere dicho comentario... jejejeje, es mi blog, son mis normas...

2.- No penséis nunca en mi estado de ánimo al leerme, por favor, no es para nada vinculante mi rollo argumental con mi humor. Tanto "Esta Mañana Me He Despertado" como "El Patio" para mi son positivos, al final, eso sí, uno sobre la necesidad de amar, y el otro por el hecho de la liberación y la lucha contra el poder... algo violento, pero bonito, ¿no?.

3.- Saboreadlo si podeis. Si está muy malo, pues lo escupís y ya está, lo cual quiere decir, parad de leer y a otra cosa, que hay libros muy interesantes como para estar pendientes de las mierdas que se me ocurren a mi.

4.- Apuntaros a mi lista de seguidores... no hace falta registrarse, con una cuenta de Gmail, Yahoo, ya podeis hacerlo, y eso me incentivará, porque sabré que habrá gente que me lee con asiduidad, e iré publicando poco a poco pero sin freno...

5.- No me dejeis caer en la autocomplaciencia, y hacedme ver que pasan cosas con lo que aquí deposito con tanto cariño.

Y nada, sin más preámbulos, os dejo un ratito, que tengo que estudiar, a ver si algún día puedo decir "Esto ya lo toqué mañana" cómo dijo el gran Charlie Parker...

Besos para tod@s!!

sábado, 17 de octubre de 2009

Welcome...

Bienvenidos... vosotros, bienvenido yo... No sé la razón exacta que me lleva a comenzar un Blog...Creo que es la necesidad imperiosa de descargar algún tipo de creatividad verbal, de inquietud emocional... de desnudarme sin hacerlo, ya que escribiendo me resulta fácil, y la red parece indolora y abierta a estas cosas, porque llevo mucho tiempo teniendo el deseo de escribir y que alguien me lea...


No albergo grandes esperanzas sobre si seré mínimamente constante con el proyecto, pero me parece interesante intentarlo, al menos como ejercicio, y por qué no, como forma de compartir algo menos abstracto que mis notas musicales, (que de hecho últimamente ni siquiera comparto más que con mi joven alumnado), con el mundo, con vosotros, conmigo... porque como dice un muy buen amigo mío, soy un egocéntrico oculto tras un enorme muro de humildad, que, dados los hechos de los últimos tiempos de mi vida, no me creo ni yo...

Y qué coño, me quiero un montón, porque lo voy a negar. A vosotros también, no os preocupeis... y eso que quererme a mi a veces tiene que ser complicado.

¿Qué publicaré aquí? Pues supongo que un poco de todo... algún relato horroroso que se me ocurra, para variar... reflexiones cotidianas... experiencias que me hagan gracia... e incluso alguna referencia a la realidad... a la mía y la del mundo.

Mientras escribo esta primera entrada escucho a Bad English, una banda de AOR de origen sajón, no sé exactamente de qué nacionalidad, pero bueno, la cuestión es que en 2 canciones ya están pasteleando... más que un disco es una confitería... así que cambiaré el registro rápidamente...

Por lo demás os doy la bienvenida, y me la doy a mi también, porque olvidarse del ego no es bueno. Besos para tod@s


El Patio... (para Pumuky, por aguantar)


M. está en el Patio.

Está solo.

Es la hora del Recreo.

Nadie juega ya con él.

Desde el lunes nadie se le acerca ya.

No lo entiende. Solo sabe que nadie juega con él.

Y fue culpa de J.

Le pegó... Le pegó muy fuerte... y mucho rato, y le hizo sangre en el labio, y un moratón debajo del ojo derecho... y además le rompió las gafas... Y ni siquiera pudo correr.

Nunca ha podido... Esas botas son muy incómodas. Mamá dice que tiene que llevarlas, Papá también dice lo mismo... su hermano se ríe todo el rato. Dice que parece Frankenstein, pero con gafotas, más feo aún que el monstruo. Su hermano es tonto, y mayor que él. Es como los demás niños de su clase, pero más grande, aunque no le pega, porque sabe que Mamá le castigaría, pero no pierde la oportunidad de jorobarle, todo el día con lo mismo... Zapatones!! Gafotas!! Feo!!

A veces le gustaría ser grande, y zurrarles a todos, sin excepción... Darles una buena tunda... pero no se atreve... No tiene... no tiene eso... lo que dice su hermano a veces que no tiene... hache y lo que sigue... pero algún día los tendrá... Y todos se enterarán de lo que es bueno... cuando ya no lleve esos zapatones, y esas gafas tan feas y grandotas, y sea más grande que su hermano y que todos... entonces sí que se van a enterar... Vamos que se van a enterar...

J. se acerca.

Le sonríe, pero M. no se fía.

No sonríe amablemente. Algo en su mirada le dice que la cosa no va bien. Además viene con C. y con F., que también sonríen. No le gusta la cara que están poniendo. Si no les cae bien, ¿por qué no le dejan en paz? Quiere que le dejen en paz, pero en lugar de eso le rodean... y J. saca un compás del bolsillo y se lo acerca al ojo. ¿Qué te pasa, Gafudo? ¿Tienes miedo?. Déjame... Tienes miedo, ¿verdad? Si te saco el ojo a lo mejor no necesitas las gafas, verdad? Los tres se ríen. No tiene gracia y M. tiene miedo. Un montón de miedo. Está contra la pared...

De pronto siente un dolor en el muslo. C. le ha pinchado con un cortaplumas. Y M. tiene mucho miedo, y muchas ganas de llorar, pero resiste el dolor. El pantalón ya está manchado de sangre. Y además se ha meado. Los tres se ríen, y F le pega un bofetón, y los tres se ríen mucho más... y J. le corta en la mejilla con el compás, y se ríen y le insultan, y le dan patadas, hasta que paran, y deciden dejarle tranquilo. ¡Maricón! y se van lentamente, riéndose bien alto, mientras M., de rodillas en el suelo, no piensa en nada, pero ve una piedra... la tiene al alcance de la mano, y está muy enfadado, y no puede más. Va a explotar. Llora mucho. Las lágrimas le caen por la mejilla. Casi no ve, y la camisa blanca del uniforme está manchada de sangre, y gime, y...

Coge la piedra, y ve a J.

Los demás niños del patio miran. Todos de uniforme. Y sonríen todos uniformes.

Y M. tira la piedra con todas sus fuerzas, casi sin mirar.

Y al instante J. está en el suelo.

Y los niños de uniforme borran su sonrisa uniforme.

Y J. se mueve muy raro.

Y M. se acerca.

Y J. sangra por la cabeza.

Y convulsiona.

Y el Padre E. viene corriendo con su sotana...

Y mira a M.

El padre E. solo ha visto a M. tirar la piedra.

J. es un niño modelo.

Y ese niño con gafas... no se acuerda ni del nombre...

Coge a M.

Y J. no se mueve ya.

Y dentro de sí, M. sonríe, y se alegra.

Ya no volverán a meterse con él.

A la Deriva


Estoy en el barco. Estoy solo. Ya llevo días intentando encontrar el camino. Intentando volver a tierra. Y aún así no la encuentro. Ya hace días que murió el último tripulante. Sólo quedo yo. Sólamente yo y el barco, yo, el barco, y el mar. Un océano azul y monótono. Un océano que no me da más que el rumor de las olas, y, por qué no decirlo, algún que otro susto.



No recuerdo el destino que llevábamos, de hecho cada vez recuerdo menos cosas. Creo que la soledad me está marcando un destino poco alentador. ¿Volveré a ver a un ser humano? Cada vez me quedan menos esperanzas de ello. Moriré sin pisar tierra firme. Y moriré sin recordar lo que me trajo aquí. Porque ya no recuerdo.

Intento mirarte, y tu cara se desdibuja en el horizonte. Ya está atardeciendo, y todo sigue igual. No hay aves, no hay nada. Y te olvido a ti también.

Ayer vi una ballena, muy lejos. Una gran mole que salía y mostraba su cola, y se volvía a sumergir. Intenté hablar con ella, pero no sirvió. Y ya no me quedan alimentos. Y creo que hace días que no hay noche. Debo estar volviéndome loco.

Intento recordar mi nombre, pero empieza a ser doloroso. Siento cómo las sílabas afloran en mi garganta, y me hieren. No quieren salir, y no sé si quiero que salgan. Y no lo sé porque realmente no quiero que salgan. Ya hace dos días que no como, y la reserva de agua se termina.

Y ya no hay agua, y el sol que no se pone nunca sigue azotándome. Me azota de forma inclemente, y termina por borrarme la memoria. Me la borra entera. Sólo me queda la conciencia de ser yo, y no anochece.

Y me empiezo a preguntar si relmente ya he muerto, y este es mi infierno.

Y de pronto una enfermera empuja mi silla de ruedas y me mete en la sala de televisión. Y ese recuerdo también empieza a esfurmarse...

Esta Mañana Me He Despertado

Esta mañana me he despertado, y ya no estabas a mi lado. Sólo estaba la arruga que queda cuando tu cuerpo aligera las sábanas, y deja tu vacío a mi lado.

Una línea de luz entra por la persiana, y dibuja formas en la pared desnuda del fondo de la habitación. Y yo me extraño de tu ausencia, aunque no me preocupa. Me levanto algo espeso. Anoche fue intenso. Una tormenta de sexo vacío, sin sentido, y luego nada. Porque hace mucho que entre nosotros no hay nada. Ni siquiera reproches. Solo la visión de quienes ya han olvidado qué son… Yo ya no recuerdo el sentido de este momento de mi vida, ni si lo he compartido realmente contigo, o con una pesadilla constante.

Decido ir al baño. Un alivio recorre mi cuerpo, aunque la cabeza me duele ligeramente. Sigo dándome cuenta de tu ausencia, pero no me preocupa, no me importa, me da igual. De hecho llevas mucho sin querer estar aquí, y yo, de la misma manera, queriendo que te largues. Que te vayas con todas tus emociones, tu estúpida dependencia, y tus quejas constantes. Sabes que no puedo hacer otra cosa.

Yo tampoco me porto bien. Lo sé… El abandono, mis llegadas a deshora lleno de alcohol y muerte. Mi odio manifiesto contra ti y contra todo lo que te rodea. No lo puedo soportar. Aún así te necesito. Soy adicto a odiarte, y tú eres adicta a que te odie, no me niegues lo que muy dentro de ti sabes que es cierto.

Salgo del baño y voy hacia el salón. La casa está sucia y desordenada. Desde que nos volvimos adictos nos despreocupamos un poco de poner orden en nuestras vidas, de hecho nos propusimos desordenarlas… no me lo niegues. En todo momento, cuando queríamos conseguir algo con qué rellenar nuestras venas de sensaciones, cuando tú empezaste a ir con otros por ello, cuando yo empecé a venderte por lo mismo, cuando empezamos a asesinarnos el uno al otro, y nuestras caras empezaban a olvidarse en el espejo, y nos convertíamos en lo que ahora somos… dos figuras consumidas por el odio, el rencor y la necesidad… necesidad de muerte. Al principio parecía la exaltación del amor. Nos entregábamos el uno al otro y los dos a esa tercera, la aguja, que señalaba siempre hacia abajo… Y de esa manera nos parecía que no había nada más. Hasta que esa aguja que parecía hacernos felices, nos empezó a envenenar de muerte, de odio, de mezquindad…

Y dejamos de querernos. Y empezamos a amar aquello que nos destruía. Nunca fuimos una pareja ejemplar. Tu sin rumbo fijo, haciendo tus excursiones hacia la demencia nocturna, yo sin conseguir trabajo. Cada tres meses en la calle, sin un céntimo en el bolsillo… Y justo en el peor momento te presentas en casa con el veneno… Y todo empieza a ir a peor… Suerte que aún tenemos casa.

La sensación que tengo esta mañana es que hemos escrito un capítulo de nuestras vidas que ya han escrito otros, y los que quedan por vivirlo, que también estarán ahí, y que cada uno de esos momentos, será irrepetible, porque nada en dos vidas se parece, de hecho nada se parece en una vida. Cada vez que alguien pasa por la misma calle, no es la misma persona, porque nunca pisará en el mismo sitio que la vez anterior, ni respirará la misma bocanada de aire, ni verá el mismo coche aparcado, con las mismas manchas en el parabrisas, ni pensará en lo mismo que pensaba la última vez.

De hecho mi odio por ti ha evolucionado. Cada día te odio de una manera distinta. Cuando estás con otro te odio, te aborrezco… sobre todo si no has contado conmigo. Cuando he sido yo el que te he vendido, también te odio, pero el sentimiento de asco va a medias para ti, y a medias para mi, aunque se disipa cuando la aguja me inyecta esas gotas de placer, ese momento de éxtasis. El único en el que me olvido de ti, y el único en el que te entregas a mí.

Y ya estoy en el salón. Y ahí estás. Dormida. Veo tu pierna por encima del reposa-brazos, lleno de mugre, y tu pelo negro cayendo por el otro lado del sofá.

Me pica el brazo, aunque cada vez hay menos que rascar. Te odio, y miro sobre el respaldo. Y de pronto te veo la cara pálida, consumida, contraída en un gesto imperceptible de dolor, y me doy cuenta de lo bella que eres. De lo preciosa que era tu vida cuando nos conocimos, y lo intensa que era la mía… y veo la goma en tu brazo, y la aguja en la mesa, y tu palidez me dice lo que sucede, y ni siquiera siento tristeza por ello.

Doy la vuelta al sofá, y te toco la cara. Estás helada. Y me doy cuenta de que finalmente has muerto, y que no lo lamento. Es mejor así. Ya no eras nada, ni para mí ni para nadie, así que, ¿quién pierde? Y de pronto me doy cuenta de que yo tampoco soy nadie, ni nada, solo aire encerrado en éste estercolero. ¿Qué voy a hacer? No te soporto, no te quiero cerca, pero te necesito a mi lado, necesito odiarte, necesito lo que traes a casa a cambio de tu cuerpo. Y necesito no estar solo. Me has dejado solo. Te odio, y lloro, y te golpeo, y te vuelvo a golpear, y tú estás muerta, y no me sirve de nada golpearte, no me sirve de nada estar aquí, contemplando como has acabado contigo, y conmigo.

Tu cuerpo ha caído del sofá. Ha producido un sonido sordo al caer. Suerte que en esta pocilga no hay vecinos. Se ha roto el cristal que usábamos. Y veo mi cara reflejada en los fragmentos, rota en mil pedazos, demacrada, consumida, cansada ya de ti y de todo. Cansada de vida. Cansada de todo lo que me ha pasado en estos últimos cuatro años. Y me doy cuenta de que no tengo significado. No significo nada para nadie, ni para mí.

La viga del techo me mira, y yo la miro a ella.

Maldita seas. Al menos has podido ponerte por última vez. Has muerto llena de muerte, y de placer, y no te has enterado, y no me has dejado nada. No me has dejado ni siquiera morir a tu lado. Así que cojo la sábana ocre y sucia que hay sobre el sofá, y me subo a la mesa, y hago un nudo. Estoy feliz, no estoy enfadado, solo te odio, pero te agradezco esta excusa. Lo veíamos venir, y no queríamos reconocerlo. Y noto la tela en mi cuello. Y aprieto el nudo, y por un momento pienso si habríamos tenido solución, si no habría sido mejor no haber estado tan solos en el mundo. Y salto, y noto un dolor en el cuello, un golpe seco. Y ya no siento nada, solo que te quiero como a nada en esta vida…