Sí, señoras y señores, con este título de mierda les anuncio lo que viene. Una bolsa de basura rellena de olores, sabores y sustancias desagradables, de revuelto estomacal y vómito... y por si no les resultaba atractivo, de bilis, de la que mi vesícula me lanza directa al paladar. Y eso es demasiado amargor para cualquiera.
Quiero hablar de una cosa muy concreta, con asco, pero quiero hacerlo... quiero hacerlo en petit comité, pero públicamente... no sé si me siguen ustedes, pero lo hagan o no, pretendo que entiendan de lo que hablo: La prostitución del arte, sin que este deje de serlo. Vender el alma al mejor postor. Vender nuestra mierda más preciada pero más edulcorada, para ver si alguien nos la compra al peso. Da igual el medio, la expresión, el canal, el emisor o el receptor, lo que importa es la mierda... ¿y cuánto obtenemos por ella? ¿y a qué precio? ¿Un menú del día?Yo a día de hoy me vendo por un plato de lentejas... y no de las buenas, si no de las de bote... y en cualquiera de los campos en los que profano y planteo mis frustraciones.... vendo mi peor mojón a quien lo compre, prueba de ello es que he intentado vender dos frases a medio mundo como algo válido, y me he vendido como músico a un mundo al que aunque quiera no pertenezco... y la verdad... y ahí va la bilis, músico soy por méritos, pero aquello de escritor... me lo ha dado el fijarme... No hacía falta ser muy listo para saber redactar.... y yo aprendí. A sumar dos y dos no, pero a redactar... ya véis... al menos engancho...
¿Qué coño tiene que ver escribir literatura con una redacción bien compensada?¿Qué coño tiene que ver tocar la guitarra con componer una sinfonía?¿Qué puedo pretender de Bukowski, sin tener una formación? Joder, no miro para ningún sitio. No me documento, no investigo, no estudio, no tengo bibliografía, ni casi tengo oído... tengo memoria, tengo arte en la redacción... pero eso para mi no sirve. Hay que tener algo más. Y no tiene que ver con lo que hemos estudiado, o hemos absorbido, o hemos buscado. Tiene que ver con nuestro límite.
Mis fuentes bibliográficas tienen que ver únicamente con mi vivencia diaria, y a día de hoy digo que no tengo arte, tengo oficio, y que dentro de todo ese maremagnum de ideas que me recorren cada cinco o diez minutos (mi cerebro no para de dar por saco), solo un uno por ciento sirve para algo, y eso es muy poco. Y la verdad... me siento inconsistente, pero me da igual. Sigo dando rienda suelta a mi mala baba, sobrio, borracho, y como puedo, y sin más, puedo decir que mi obra es absurda... Dos premios de literatura de púber y un océano de frustración adolescente.
No tengo estilo, no tengo escuela, no tengo editor, no tengo nada. Soy un donador de detritus, de ideas odiosas y perdidas en un mar de flores modernísimas, pero aún así, considero que tengo una trayectoria que debería vender...
No sé, no me lo tengáis en cuenta. Este blog es un coñazo, y lo que acontece en él me atañe a mi, y a quién se atreve a leerme, siempre bajo su responsabilidad... y es un antiséptico eficaz contra mis propias infecciones...
No hay comentarios:
Publicar un comentario