viernes, 23 de abril de 2010

Oh, My Fucking God

No tiene comparación. Estar borracho siempre será mejor que estar sobrio. Es innegable. Todo tiene otro color, otra tinta... todo, en general, todo, es posible. La borrachera nos lleva a hablar con quien nunca podríamos, a decir cosas que nunca diríamos... a follar con quien nunca follaríamos, y en general, a hacer todo aquello que en la vida real nos parece una gilipollez...

También es cierto, que si algo nos produce repulsión, nos produce el doble de asco... y a mi me repatea la modernez. Los que te piden que te apartes para leer los subtítulos para luego no hacer puto caso a la jodida película... porque tienen que ser modernos... Esa pandilla de pardillos que van a los sitios para sentirse mejor. Y no por exhibicionismo, si no por autocomplacencia. Por hacer ver que son lo más de lo más, y viven entre la mierda putrefacta de su propia frivolidad.

Y yo soy frívolo como el que más... pero al menos no me regodeo en mi estiercol. Ni me siento a verme a mi mismo disfrutando cómodamente de mi presencia en un sitio para joder al de al lado con que no me deja ver... serás hijo de puta... y el mundo no sería lo mismo sin ellos... sin los hijos de puta... Da igual el pelaje que lleven puesto... siempre serán hijos de puta.
Dios... qué mierda me siento a veces. Tan zafio, tan ruín, tan poco tolerante... pero joder, ¿quién coño me tolera a mi? Mucha gente, pero no tanta como debería. De hecho, más bien poca, con la de mierda que hay que soportarle al prójimo a veces. Me cago en dios... conocidos o desconocidos... Todo el puto día tragando mierda... ¿Cuándo eres feliz? Cuando la mierda termina por ser sabrosa... Cuando al fin alguien te dice que no te odia, aunque ya no te quiera, y te la suda... cuando transiges con la mierda ajena, cuando finalmente te emborrachas y eres capaz de ver que tu vida es una mierda, pero en un punto, puede llegar a tener gracia...

Imagen de lo que veis, probablemente sujeta a derechos de autor... me la suda...

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