jueves, 8 de julio de 2010

El Bar

Aún no entiendo qué sucedió.

Aún recuerdo aquella mirada entre el humo de mil chimeneas pulmonares. Aquel vaso roto en medio del estruendo de mil almas nocturnas. Y tú. Al fondo, casi pared, casi música. Casi amor. 

Desapareciste en aquel mismo momento en el que pensé que te había encontrado. Te desvaneciste entre todo aquel caos de músicas sintéticas y drogas vacuas. Pero en lo que duró nuestra mirada viví una vida, o incluso dos, aún no lo recuerdo. Sé que te tuve entre mis brazos, y eso valió por todo aquello que nunca sucederá ni sucedió. 

Y al despertar aquella mañana, aún te recordaba, y siempre me culparé por no haber tenido un nombre que darte, por no haberte podido mirar a los ojos sin dejar de decirte que te quiero.

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