Hola de nuevo.
Previo a mi próxima manifestación relatística, sobre la que trabajo en manuscrito y muy concienzudamente, hoy quiero hacer una reflexión sobre una película que ayer decidí volver a ver, y cuya idea me encantó, la verdad. La película en cuestión es "El Secreto de Sus Ojos", del argentino Juan José Campanella.
La primera vez que la vi, en una sala de cine, con palomitas (o sin ellas, no me acuerdo), no caí en una serie de detalles que ayer sí comprendí, o creí comprender, al menos. Las relaciones entre los personajes son paradigmáticas, de profundas e intensas... La lealtad de Sandoval a Espósito, el amor incondicional de Espósito a la "Doctora", el amor de Morales a su esposa muerta, el odio de Morales a Gómez... (no cuento más, que desmonto el argumento... )
Y hay una escena, en la cual entendí un montón de cosas, a mi modo de ver... La escena se repite dos o tres veces a lo largo de la película, pero solo se nos muestra completa una de ellas... En ella Irene, la mujer amada sin descanso por Espósito toda su vida, lée la parte de la novela en la cual Espósito y ella se despiden, ya que a él le persiguen los esbirros de la dictadura y él parte a un lugar remoto donde no le podrán encontrar... una vez termina, le dice a Espósito que esa parte no le gusta, que todo ese mar de lágrimas, en la que ella llora y corre tras el tren, y él llora desde el tren y se tocan las manos a través del cristal mientras ella corre tras el vagón... que es demasiado melodramático... Y él le contesta "pero si fue así... ¿no recordás?" Y ella contesta "Y si fue así... ¿Por qué no me llevaste con vos?"... Demoledor... la mentira del amor llevada a sus últimas consecuencias... la negación de un sentimiento supuestamente tan fuerte que les acapara su vida... que les hace pasar sus días en una aparente felicidad enturbiada por aquello no realizado...
La mentira del amor... Creo interpretar la cobardía que tod@s sentimos ante sentimientos que en principio nos arrebatan la vida, nos comen los minutos y los segundos, creemos que nos matarán... y realmente hay tanto miedo en nuestras manifestaciones amorosas... miedo al rechazo, miedo a la soledad, miedo a mutar nuestra vida... y creo que en ese momento se explica el resto de lo sucedido en la película... los que tienen miedo, y los que no... los que afrontan, y los que no... lo que podemos llegar a pensar que es un sentimiento tan fuerte que podría sacarnos del mundo... y realmente no sabemos ni queremos afrontar por las razones que sean... y lo que mentimos cuando decimos "te quiero, no puedo estar sin tí, me encantas... me has robado la vida... " no en el sentido de que no lo sintamos, si no en el sentido de que no estamos dispuestos a sacrificar nuestras vidas en pos de esos sentimientos que creemos tan fuertes, que queremos que la otra persona crea y acepte, y no solo eso, que nos devuelva... Al final siempre queda el "¿Por qué no me llevaste con vos?"... aplicado a cualquier situación... ¿Por qué en los momentos reales nos cuesta tanto llevar a cabo nuestros sentimientos, si son tan de verdad?¿Por cobardía?¿O porque creemos que el otro no lo va a aceptar como tal? El miedo nos invade... y lo peor, es que yo he pasado por ello... y nunca dejaré de tener terror a esas cosas... conste que hace unos cuatro meses estuve a punto de vencerlo... aunque al final no hizo falta... Besos para tod@s... y sobre todo para ti...

Nunca comento en blogs por lo general, pero veo que te impactó la misma frase que a mi me impactó, que las dos veces que tuve la oportunidad de ver la peli, las dos dos veces se me llenaron los ojos de lágrimas y se me hizo un nudo en la garganta cuando pronuncia Irene esa frase. Quizás sea porque yo lo vivo de cerca, con mi novio que al terminar de estudiar debe volver a su provincia, y ahi se verá quién se anima (a quedarse, o irse), quien no, quien sacrifica y quien no... En fin, preciosa pelicula, y una de las partes más emotivas...besos
ResponderEliminarClara.
Buscando esa frase que a mi también me marcó, encontré este blog. Nunca mejor explicado y analizado.
ResponderEliminarQuizás yo haga esa pregunta...y es lo que más me duele...
Hola, creo que al igual que los dos anteriores lectores y lectoras, yo entre buscando esta misma frase, es increible ver como dejamos pasar oportunidades en la vida por no tomar la sartén por el mango... en fin, buena entrada!
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